Betty y Whisky

No somos cosas.

Estas dos bellezas son la cara feliz de una historia injusta, ellos han tenido la fortuna de encontrarse en su camino grandes personas. Cuántos habrá sin esta suerte.

Una mañana recibimos la llamada de Cristina Delgado, una compañera veterinaria, nos dice que quieren llevarle una pareja de Westies de 8 y 13 años a sacrificar, alegando que se orinan en casa.

Cristina no quiere cumplir esa petición y nos pide ayuda antes de que algún otro veterinario sí esté dispuesto a hacerlo.

Accedemos a hacernos cargo de los pequeños hasta que encontremos un hogar. Dos perritos preciosos y caseros, de pelo sucio y descuidado. Con unas miradas dulces y deseosos de complacer y dar cariño.

Ese día no quieren separarse de nosotras, nos siguen a todas partes, incluso mientras trabajamos. Duermen unas 8 horas sin perder una sola gota de orina.

Pasan los días, cada vez están más cómodos y nuestras sospechas se confirman, los perritos no tienen incontinencia, no es usual que dos perros comiencen a perder orina a la vez, salvo que no salgan a la calle con la asiduidad que necesitan.

Solo querían deshacerse de ellos, aunque fuera matándolos.

A día de hoy están recibiendo terapia Craneosacral, disfrutan mucho de los cursos con nuestros alumnos, han tenido una sesión maravillosa de peluquería, de la que han salido preciosos.

Han encontrado un hogar y ahora forman parte de la familia de El Nahual, donde han sido acogidos por el resto de los animales que aquí viven, disfrutan del campo y de lo que más les gusta, muchos mimos para Whisky y montones de camitas para Betty.

Gracias a nuestra compañera por ponerlos en nuestro camino.

Os queremos mucho pequeños.