Christopher

El pequeño príncipe.

Suena el teléfono en una mañana de sábado. Un vecino nos pide ayuda, su cerda, de raza Pietrain, ha parido hace dos días y está acabando con todos los lechones.

Había conseguido separar uno el día anterior, mal herido, pero aún con vida.

Lo dejó a parte y le puso un plato de leche.

El pobrecito pasó la noche en paja fría, herido de gravedad y sin comer con sólo dos días de edad.

Nos cedió al animal por si podíamos salvarle la vida.

Tenía pulgas, varias heridas y la más grande llena de estiércol y olía fatal, no se movía mucho, estaba frío y blanquecino, tosía y estornudaba.

Al calentarlo recuperó color y enseguida se enganchó al biberón.

Limpiamos sus heridas, pusimos miel y le dejamos descansar.

A las pocas horas ya quería moverse y vimos que también arrastraba una pata. Le fabricamos una férula para sujetarle la patita en buena posición y siguió comiendo muy bien.

El pequeño principito ha seguido recuperándose y comiendo muy bien. Su herida casi ha cicatrizado completamente en pocos días y ya está listo para buscar una familia que quiera compartir su vida con un cerdito muy especial.