Mara

La salvación de Laura

Mara llegó en unas Navidades en que yo estaba hundida porque no superaba la muerte de mi anterior compañera de viaje. Entonces, ese bebé que apareció en una cesta rosa, vestido de Papá Noel, me sacó del pozo... Yo creo que nos enamoramos mutuamente en el mismo instante en el que le quité el disfraz de Papá Noel, a pesar de que yo me resistía a quererla como había querido a la otra.

En aquella época, yo estaba prácticamente todo el día en casa, así que estábamos siempre juntas. Ella era muy nerviosa y de carácter explosivo. Ladraba por cualquier ruido, siempre estaba atenta a todo.

Al poco tiempo enfermó de su tripita. Vomitaba con frecuencia, casi siempre bilis, no perdía el apetito, ni tenía gases. Según el veterinario todo apuntaba a una enfermedad cuyo tratamiento eran corticoides de por vida. Me resistía a darle para siempre unos medicamentos con tantos y tan malos efectos secundarios.

Le cambiamos de pienso en varias ocasiones, empezamos una dieta muy estricta: no le dábamos chuches, ni premios, ni nada que no fuera su pienso medicado.

La medicamos con protectores gástricos y antiácidos, pero la mejoría, aunque existente, era insuficiente, asique tras un tiempo decidí que Mara no podía seguir así.

Quise confirmar el diagnóstico antes de empezar con el tratamiento. Así que, a sus tres años de edad, me decidí a realizar la única prueba que aún no le habíamos hecho: una GASTRODUODENOSCOPIA bajo anestesia general.

Además tomaron muestras para estudio histopatológico de duodeno, antro pilórico y cuerpo gástrico.

ESÓFAGO: mucosa engrosada y congestiva, más intenso a nivel torácico, compatible con esofagitis por reflujo.

ESTÓMAGO: Pliegues gástricos muy aumentados. Abundante contenido de líquido bilioso. Mucosa muy congestiva y engrosada, con zonas con soluciones de continuidad a nivel antral. En retroflexión se observa incompetencia del cardias. Se diagnostica gastritis fúndica seudofolicular con presencia en la luz de bacterias bacilares, y  discreta-moderada gastritis antral difusa de caracter linfoplasmocitario.

DUODENO: mucosa congestiva, engrosada y friable de modo homogéneo. Con diagnóstico de moderada-intensa duodenitis linfoplasmocitaria.
 

La prueba confirmó que Mara era una enferma crónica del estómago y debería seguir tomando protectores gástricos y corticoides por mucho tiempo. 

No me conformé y probé otros piensos para problemas digestivos, piensos naturales, dieta natural cruda, acupuntura, fitoterapia, flores de Bach, sin grandes resultados y finalmente llegué a El Nahual por recomendación de una amiga.

Desde la primera consulta Mara cambió, no volvió a vomitar!!!. Le hicieron terapia craneosacral, le mandaron unas plantas chinas y jugo de aloe vera.

Me dijeron que lo que tenía Mara no era de ella, sino que yo, con mi tendencia a que los nervios se me agarraran al estómago era la que estaba arrastrando a la pequeña Mara a su gran problema (de hecho yo había perdido 25 Kg en 3 meses, tenía dolor en la boca del estómago y acidez y estaba empezando a desarrollar una hernia de hiato). Enseguida fui consciente de que cuando yo estaba peor, ella también empeoraba y todo me cuadró. Me puse también en terapia, y también me curé.

 

En la tercera consulta en El Nahual, le dieron el alta a Mara. Ahora es una perra sana, mucho más contenta, que juega y que puede comer de todo. Disfruta de sus filetes y de los premios que recibe cuando es buena, que es la mayor parte del tiempo. Tiene un gran aliciente en la vida que antes no tenía y eso hace que se la vea más feliz.

Cuando vino Mara a consulta vimos claramente que su problema digestivo sería fácil de solucionar ya que no era realmente suyo y Laura estaba dispuesta a ayudar en todo. Por eso todas las terapias que había probado no daban resultado.

Quien debía curarse era Laura y eso arrastraría al bienestar duradero de Mara.

A pesar de que el estudio de las biopsias era claro:

Había que colocar el estómago que estaba en una posición incorrecta en la cavidad abdominal, demasiado craneal, inmóvil, y con una energía que le impedía estar bien (esto venía de su relación y amor por Laura).

Tras rectificar eso en la primera consulta vimos que la curación de Mara ya estaba en marcha. Y si Laura hacía también sus deberes no habría problema en  que fuese duradero. ¡Y los hizo!

Nos alegramos de la total remisión de los síntomas de ambas hasta el día de hoy. Hace ahora un año. Y no necesitamos hacer más anestesias, gastroduodenoscopias ni biopsias para comprobar que se ha curado. Nos basamos en los resultados y no haber tomado ningún tratamiento hace más de 6 meses.

HISTOPATOLOGÍA:  

-Porción fúndica de estómago:  las características histológicas y citológicas tanto del epitelio de revestimiento luminal de las fosillas gástricas como de las glándulas gástricas son normales. En zonas basales de la mucosa gástrica de alguna de las piezas analizadas se aprecia un infiltrado inflamatorio mononuclear linfoide que se agrupa de forma multifocal a modo de estructuras seudofoliculares linfoides. En la superficie luminal de los fragmentos correspondientes a porción fúndica del estómago se aprecian  bacterianas bacilares.

-Porción pilórica-antral del estómago: el epitelio de revestimiento luminal se mantiene intacto. Disperso en el intersticio conectivo de la lámina propia de la mucosa gástrica antral se aprecia un moderado infiltrado inflamatorio constituido por linfocitos, células plasmáticas y ocasionales polimorfonucleres neutrófilos y algún eosinófilo.

-Duodeno: el hallazgo histopatológico más relevante corresponde a la presencia en la lámina propia de la mucosa duodenal de un moderado a intenso infiltrado inflamatorio de caracter linfoplasmocitario con presencia de ocasionales polimorfonucleares eosinófilos. Los vasos linfáticos presentes en el interior de las vellosidades intestinales aparecen con su luz algo distendida. No se aprecian agentes infecciosos a nivel luminal.