ETOLOGÍA

¿Qué es la etología?

 

     La etología es la ciencia que estudia el comportamiento animal en su estado natural.

     Sienta sus bases en los naturalistas del siglo XIX, en los zoólogos del siglo XX y posteriormente en la psicólogía comparada, que planteaba estudios experimentales objetivos, a través de los cuales poder medir el comportamiento de los animales.

     Actualmente el enfoque es multidisciplinar y la etología ha recibido aportaciones de numerosos campos científicos. 

 

     ¿Por qué es útil la consulta de etología? 

 

     En el mundo moderno la etología tiene una aplicación práctica. Nuestro entorno “natural” ahora son zonas urbanas. Los animales que antes realizaban conductas más propias de su especie se han adaptado a vivir en casas. Las tareas y funciones para las que se les educaba han pasado a un segundo plano y la mayoría son compañeros de los seres humanos, adaptados al ritmo de nuestras vidas. Pero cada ser vivo se adapta de forma diferente a cada situación y algunos necesitan herramientas para poder desenvolverse de forma adecuada. 

     ¿En qué consiste la consulta de etología? 

 

     La persona que realiza la evaluación y tratamiento de las alteraciones de comportamiento es el etólogo o etóloga. Para valorar la situación debe observar el entorno habitual del paciente y su relación con los miembros de la familia. De este modo recoge datos que le permiten entender el por qué de las conductas. Y posteriormente escoge las estrategias más adecuadas para cada familia. 

 

     ¿Qué situaciones pueden tratarse mediante la consulta de etología? 

     Las necesidades de los animales del siglo XXI son muy diversas, las consultas más frecuentes son:

  • Dificultades en la convivencia con otros seres vivos, de la misma especie o de otras especies.

  • Comportamiento poco respetuoso hacia los espacios u objetos.

  • Depresión, apatía, falta de atención.

  • Nerviosismo, ansiedad, estrés.

  • Hiperactividad, reactividad elevada a los estímulos.

  • Llamadas de atención.

  • Micción inadecuada.

  • Alteraciones alimentarias.

  • Comportamientos repetitivos.

  • Autolesiones.

  • Miedos.