CUIDADO CON LA SUBIDA DE LAS TEMPERATURAS Y NUESTROS PELUDOS


Todos los veranos escuchamos el riesgo que tiene dejar a nuestro animal en un coche cerrado, aunque sea por poco tiempo, pero hay más cosas que debemos saber para no tener ningún problema con nuestros peludos y las altas temperaturas.


Para empezar, no todos los perros tienen la misma sensación térmica y por tanto, debemos estar atentos a las señales para entender cuando nuestro animal empieza a tener estrés térmico.

Según la FEDIAF (European Pet Food Industry), las temperaturas exteriores ideales serían:

  • de 20-25ºC para perros de pelo corto;

  • de 15-20º para perros de pelo largo;

  • de 10-15ºC para perros de pelo espeso.


Tendemos a pensar que los perros de pelo largo estarían mejor con menos pelo y los llevamos a cortar el pelo, incluso a raparlos. Pero debemos saber que los animales a los que se les ha rapado el pelo están más desprotegidos tanto contra el frío como contra el calor. Porque el pelo crea una cámara de aire que protege al animal de temperaturas extremas.


Además es importante tener en cuenta condiciones especiales que afectan a la sensación térmica de nuestros animales:

  • Edad: Los cachorros, especialmente los menores de 6 meses, no han desarrollado su capacidad de regular su temperatura en función del frío o calor ambiental. Por otro lado, los perros muy mayores también pueden tener alterada esta capacidad.

  • Raza: Los perros braquicéfalos (chatos como el Bulldog Francés) tienen problemas para respirar y para regular la temperatura corporal, por lo que son especialmente sensibles al calor.

  • Enfermedades: Las enfermedades crónicas afectan a muchos niveles: diabetes, insuficiencia renal, tumores, entre otras enfermedades, pueden producir dificultades en la termorregulación. Los perros que las padezcan son especialmente sensibles al calor.

Otro aspecto muy importante a tener en cuenta de las subidas de las temperaturas en verano es la temperatura que alcanza el suelo y en especial el asfalto.


Debemos recordar que la zona de las almohadillas en los perros es muy sensible. Esta zona no cuenta con la protección de capa de piel y pelo del resto del cuerpo y está más expuesta a los cambios de temperatura. Si sacamos de paseo a nuestro perro sobre superficies de asfalto, metal o arena bajo el sol de verano, podrías estar exponiendo las patas de su mascota a temperaturas de 45 grados o más. Solo se necesitan 60 segundos en el pavimento a 45 grados para que se quemen las patas de un perro.



Entonces, ¿Cómo puedes saber si has expuesto a tu animal a un calor excesivo? Estos son los síntomas más significativos

  • Los perros apenas tienen glándulas sudoríparas, lo que significa que cuando tienen calor, no rompen a sudar como nosotros. La mayoría del calor lo expulsan por la boca, y en menor porcentaje, transpiran por las almohadillas de las patas. El jadeo en ellos es normal, sobre todo si tienen calor o se excitan, pero si respiran muy rápidamente, alterados, incluso ronca y con la boca abierta puede ser una señal de alarma.

  • La nariz de un perro siempre debe tener cierta humedad. Cuando la nariz del perro está reseca puede ser una señal de que la temperatura corporal ha subido más de lo normal. Si crees que tu perro sufre un golpe de calor toca su nariz y revisa si está suficientemente húmeda. También puede ayudarte mirarle las mucosas, que deben estar rositas y húmedas. Si le ves las encías rojas y muy brillantes puede ser una señal de alarma.

  • Le sentirás la piel más caliente de lo normal, e incluso que todo el cuerpo tiene más temperatura. Ojo! Si le pones el termómetro, debes tener en cuenta que su temperatura normal es más alta que la nuestra y puede tener hasta 39ºC sin que implique ningún problema.

  • El corazón se altera y acelera en un golpe de calor. Si los latidos del corazón del perro están acelerados respecto a su ritmo habitual, puede estar deshidratado y necesita refrescarse.

  • Como nos pasa a nosotros, el calor les atonta y provoca somnolencia, no querrán salir ni moverse, o se irán tumbando en cada esquina. Si el golpe de calor es más fuerte, puede perder la consciencia, desmallarse e incluso convulsionar.


Y si mi animal ha tenido un golpe de calor, ¿cómo le puedo ayudar? Aquí tienes algunas pautas a seguir si tu compañero está sufriendo un golpe de calor:


Es muy importante conseguir que retome una temperatura adecuada, pero cuidado con enfriare muy de golpe, porque puede hacer más daño que beneficio:

  • Lleva a tu peludo a una zona fresca, en la sombra.

  • Refréscalo con un pañuelo húmedo o agua, pero que no esté muy fría, para no generar un shock, debemos bajar la temperatura poco a poco.

  • Humedécele la boca y dale pequeños sorbitos de beber, siempre sin forzarle, pero si dejar que se empache.

  • Acudir a tu centro veterinario más cercano. Aunque no haya tenido los síntomas más graves como desmayos y convulsiones, es importante que un profesional haga un chequeo completo y confirme que todo está bien. Un aumento de temperatura importante en el cuerpo hace que se desnaturalicen las proteínas del cuerpo. Los primeros órganos que sufren son los más sensibles, como pueden ser el corazón o cerebro. Aunque pensemos que nuestro animal esté bien, puede haber un daño interno que no estemos teniendo en cuenta y que podría acabar en muerte, entre unos minutos y unas horas, tras el golpe de cal